• info@tobeeboadilla.com
  • 618896526
  • Ciudad comercial Las Lomas. C/Valle del Tormes Nº2. Local nº 102

¿Qué podemos aprender de los hijos e hijas?

“Las hadas y los duendes existen, solo hace falta echar un vistazo en casa”.

Siempre he pensado que no hay que perder la esencia de cuando éramos niños y niñas, pero hemos decidido perderla en nuestro día a día en el mundo adulto.

La edad adulta ha hecho que pensemos que somos los únicos que podemos enseñar a la infancia, como si la forma de educar fuese unidireccional: del mayor al niño o la niña. Sé que hay un motivo importante para ello; que no caigan en nuestros mismos errores, pero nosotros y nosotras no hemos aprendido equivocándonos.
Creo que hemos caído en un error y desde que me di cuenta de ello, mi visión hacia mi alumnado ha cambiado muchísimo.
Los duendecillos y hadas existen, solo hace falta mirar a nuestro alrededor para descubrir la sabiduría que nos traen con su mera presencia. Sabiduría que además deberán aprender de forma autónoma para que sea significativa en su vida.

Tomar en cuenta algunas de sus cualidades y características y creer que pueden enseñarnos algo fomenta una relación de crianza más sana.
¿Recuerdas aquellas emociones que sentías de pequeño o pequeña y que ahora se te han olvidado?
Tu hijo o hija aún no las ha perdido, y no solo eso, sino que las tiene muy integradas en su día a día:

 

 

Estas son las 10 más importantes:

  • Son ellos y ellas mismas. Sin máscaras, sin cumplir expectativas de nadie.
  • Sonríen siempre. Es su mejor hábito, en cualquier circunstancia siempre encuentran motivos para esbozar una sonrisa.
  • Se ocupan de su presente. No se preocupan de su futuro ni de su pasado.
  • Dan y quieren cariño. De forma innata buscan el abrazo, el contacto y el cariño.
  • Toman riesgos. Dejan de lado sus miedos constantemente porque creen que los sueños están en sus manos.
  • No temen la ignorancia. Si no saben algo preguntan. Se ocupan en aprender, no en lo que no saben.
  • Aprenden del error. Equivocarse no es un obstáculo ni para su vida ni para su autoestima. Se levantan y lo intentan una y otra vez.
  • Son muy flexibles a los cambios. Divorcios, cambios de colegios, de casa… ¿les has oído quejarse? Te seguirán donde quieras.
  • Juegan. Hacen de su vida un juego, no juegan con la vida.
  • Expresan emociones. Si se sienten tristes lloran, si están contentos y contentas ríen, no tienen filtros hacia el exterior o hacia el qué dirán.

 Es el momento de observar a tus hijos e hijas, desaprender y volver a aprender aquello esencial para tu felicidad, esa paz interior que tenías cuando eras Peter Pan.

 


“Entonces creces y te das cuenta de por qué
 Peter Pan no quería crecer”.

Con cariño.
Tania.